La Bandera Dominicana: arroz, habichuelas y pollo guisado
Es el almuerzo nacional de la República Dominicana: se sirve a mediodía en casi todos los hogares, en honor a los colores de la bandera (el blanco del arroz, el rojo de las habichuelas y un tercer elemento que suele ser carne guisada). Es un plato completo, rendidor y pensado para comerse en familia: el arroz blanco graneado, las habichuelas guisadas con su caldito espeso y el pollo guisado en salsa oscura se complementan en cada bocado.
Ingredientes
Para el arroz blanco
- 3 tazas de arroz blanco de grano largo
- 4 ½ tazas de agua
- 3 cucharadas de aceite vegetal
- 1 ½ cucharadita de sal
Para las habichuelas rojas guisadas
- 500 g de habichuelas (frijoles) rojas secas, remojadas desde la noche anterior (o 3 latas de 425 g escurridas)
- 2 litros de agua (para la cocción)
- 3 cucharadas de aceite vegetal
- 1 cebolla roja pequeña picada en cubitos
- 4 dientes de ajo majados
- ½ ají cubanela o pimiento verde picado
- 2 cucharadas de pasta de tomate
- 1 ramita de cilantro ancho y 1 ramita de cilantro fino
- 1 cucharadita de orégano seco
- ½ cucharadita de sazón en polvo o 1 cubito de caldo de pollo (opcional)
- Sal y pimienta negra al gusto
Para el pollo guisado
- 1 pollo entero de 1,2 kg aprox., cortado en presas (u 8 muslos y contramuslos)
- Jugo de 1 naranja agria o de 1 limón
- 1 cucharada de sazón completa o adobo
- 1 cucharadita de orégano seco
- 4 dientes de ajo majados con 1 cucharadita de sal
- 2 cucharadas de azúcar (para dorar el pollo)
- 3 cucharadas de aceite vegetal
- 1 cebolla roja grande cortada en tiras
- 1 ají cubanela cortado en tiras
- 2 tomates maduros picados (o 2 cucharadas de pasta de tomate)
- ½ taza de agua
- 2 cucharadas de aceitunas y alcaparras (opcional)
- Sal y pimienta negra al gusto
Preparación paso a paso
Las habichuelas (empieza por aquí, tardan más)
- Si usas habichuelas secas, déjalas en remojo en agua fría desde la noche anterior (mínimo 8 horas). Al día siguiente escúrrelas, enjuágalas y ponlas en una olla grande con 2 litros de agua limpia. Lleva a hervor a fuego alto; cuando rompa la ebullición baja a fuego medio y cocina de 45 a 60 minutos, retirando la espuma que suba, hasta que estén blandas al apretarlas entre los dedos pero sin deshacerse. Reserva las habichuelas junto con su agua de cocción: ese líquido es la base del guiso.
- Cuando las habichuelas ya estén blandas, prepara el sofrito: calienta el aceite en una sartén amplia a fuego medio. Añade la cebolla y el ají y sofríe de 3 a 4 minutos, removiendo, hasta que la cebolla se vea translúcida y blanda. Agrega el ajo majado y sofríe 1 minuto más, hasta que perfume, con cuidado de que no se queme porque amarga.
- Incorpora la pasta de tomate y el orégano al sofrito y cocina de 2 a 3 minutos, moviendo sin parar, hasta que la mezcla se vea brillante, de un rojo más oscuro y el aceite empiece a separarse por los bordes. Ese punto —el sofrito espeso y brillante— es la señal de que el tomate ya perdió el sabor crudo.
- Vierte todo el sofrito dentro de la olla de las habichuelas con parte de su líquido. Añade la ramita de cilantro ancho y la de cilantro fino, la sazón en polvo si la usas, sal y pimienta. Cocina a fuego medio-bajo de 20 a 25 minutos, semitapado, hasta que el caldo espese ligeramente: al pasar la cuchara debe napar el dorso (quedar cubierto con una capa fina). Si lo quieres más espeso, aplasta un cucharón de habichuelas contra el borde de la olla y mézclalo. Prueba y ajusta la sal al final, retira las ramas de cilantro y reserva caliente.
El pollo guisado
- Lava las presas de pollo con agua y el jugo de naranja agria o limón, escúrrelas bien y sécalas con papel de cocina (un pollo seco dora mejor). Sazona con la sazón completa, el orégano, la pasta de ajo con sal y la pimienta. Déjalo reposar al menos 20 minutos (mejor 1 hora en la nevera) para que tome sabor.
- En un caldero o cacerola pesada, calienta el aceite a fuego medio-alto. Espolvorea el azúcar sobre el aceite caliente y déjala fundir sin mover hasta que tome un color ámbar oscuro, como caramelo, unos 2 a 3 minutos. Este paso es clave: es lo que le da al pollo guisado dominicano su color caoba y un fondo ligeramente dulce. No dejes que el azúcar humee demasiado o amargará.
- Coloca las presas de pollo en el caramelo con cuidado (salpica) y dóralas sin moverlas demasiado: 3 a 4 minutos por cada lado, hasta que estén bien doradas por fuera. No importa que aún estén crudas por dentro; terminarán de cocerse en la salsa. Retira el pollo a un plato.
- En el mismo caldero, con la grasa que quedó, sofríe la cebolla y el ají en tiras por 3 minutos, raspando el fondo con la cuchara para despegar los trocitos dorados. Añade el tomate picado (o la pasta de tomate) y cocina 3 a 4 minutos, hasta que el tomate se deshaga y la mezcla se vea como una salsa rústica y brillante.
- Regresa el pollo al caldero con todos sus jugos, agrega la ½ taza de agua y las aceitunas y alcaparras si las usas. Cuando empiece a hervir, baja el fuego a medio-bajo, tapa y cocina de 25 a 30 minutos, volteando las presas una vez a mitad de cocción. El pollo está listo cuando la carne se separa con facilidad al pincharla con un tenedor y la salsa se ha reducido a una consistencia espesa que cubre las presas. Prueba y rectifica la sal.
El arroz blanco graneado
- Pon el agua, el aceite y la sal en una olla o caldero con tapa que ajuste bien, a fuego alto. Mientras tanto lava el arroz en un colador bajo el chorro hasta que el agua salga casi clara; escúrrelo muy bien. Cuando el agua hierva con fuerza, vierte el arroz de golpe, remueve una sola vez para repartirlo y deja que hierva destapado a fuego medio-alto.
- Cocina destapado hasta que el agua se absorba casi por completo y en la superficie se vean hoyitos o «cráteres» con burbujas, unos 6 a 8 minutos. En ese momento baja el fuego al mínimo, tapa herméticamente (si la tapa no sella, cubre primero la olla con papel de aluminio) y cocina exactamente 20 minutos sin destapar ni remover: el arroz se termina en su propio vapor.
- Pasado ese tiempo, destapa, pasa un tenedor por el arroz para esponjarlo y separar los granos, y verifica que cada grano esté entero, suelto y brillante. Si aún se siente un punto duro en el centro, tapa y deja 5 minutos más a fuego mínimo. Apaga y deja reposar tapado 5 minutos antes de servir.
Para servir
- Sirve en cada plato una porción generosa de arroz blanco, un cucharón de habichuelas guisadas con su caldo por encima o al lado, y una o dos presas de pollo con su salsa. Tradicionalmente se acompaña con ensalada verde o repollo, tostones o aguacate en temporada.
💡 Tip de Bierka
Guarda siempre un poco del agua de cocción de las habichuelas: si el guiso te queda muy líquido, machaca unos granos; si queda muy espeso, afloja con ese líquido caliente, nunca con agua fría, para no cortar el sabor.
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